El ambiente del Belgrade Arena, escenario de la final de la Copa Davis entre Serbia y Francia, ha sido uno de los temas más comentados en los días previos al inicio de la serie.
Para muchos, se trata de un arma de doble filo para el equipo local. Si bien por un lado se ve como una ventaja para los hombres del capitán Bogdan Obradovic, que esperan un imponente apoyo, similar al visto en la semifinal ante la República Checa, por el otro podría ser un factor de presión para un equipo que busca levantar por primera vez en la historia la Ensaladera de Plata.
Construído para el Mundial de Baloncesto de 1994, el recinto apenas se estrenó 12 años más tarde debido a una combinación de factores desencadenados por el conflicto en los Balcanes, siendo su primera gran cita deportiva el Campeonato Europeo de 2005. Desde entonces también se ha convertido en un lugar donde suelen presentarse renombrados artistas de las escena nacional e internacional.
Para la final se espera la presencia de más de 16.000 aficionados que, en su gran mayoría, alentarán a Novak Djokovic y compañía, pero también está contemplada la asistencia de un nutrido grupo de aficionados galos que desafiarán la ola de frío europea para no perderse la fiesta.
Durante el sorteo de la serie este jueves el número 1 serbio Djokovic expresó su admiración al contemplar de cerca por primera vez en su vida la histórica copa.. “Es un trofeo precioso. Uno soñó con él desde chico. Es emocionante”, exclamó para luego arrollidarse junto a su compañero Janko Tipsarevic ante el objeto del deseo y dedicarse a revisar la lista de campeones.
Restaurante Novak
Los jugadores serbios atienden compromisos de todo tipo, se reúnen con familiares y amigos y van a comer a uno de los tres restaurantes que Novak tiene en la ciudad. Allì pudimos a ver a su padre, quien es el que realmente se ocupa de todos los detalles del local, mientras que los integrantes del equipo disfrutaban la cena en un salón VIP del lugar.
Mientras los serbios viven intensamente las horas anteriores a la inauguración de la final, los franceses se han mostrado gustosos de ceder el protagonismo previo a los rivales.
El aval de la historia
Además de tener a la historia de su lado por sus nueve triunfos en la competencia, cuentan con la experiencia del capitán Guy Forget, quien como jugador tuvo la oportunidad de levantar el trofeo dos veces. Visiblemente relajado durante el sorteo explicó su decisión de optar por nombrar a Simon frente a Djokovuic en vez de Llodra, como muchos esperaban, indicando que “es la mejor opción para el equipo. Probablemente, me permitirá tener más variantes".
Consciente de la hostil recepción que le espera a sus hombres, Forget ha expresando filosóficamente que “si nosotros tenemos presión puede que los jugadores serbios la tengan aún más”.
Ya este viernes el duelo de las expectativas comenzará a esclarecerse cuando a primera hora salten a la cancha el número uno de Francia, Gael Monfils, y el número dos local Tipsarevic.
Oh, la musique!
En la última década Belgrado ha experimentado una apertura cultural que ha despertado comparaciones con lo ocurrido en Berlín luego de la caída del muro. La movida musical no ha sido la excepción y en ese deseo de abrigar las más diversas corrientes que acompañen su cada vez más popular vida nocturna la música latinoamericana también tiene su presencia, tal como me lo indicó el conductor del coche que me llevó al hotel. No había terminado de pronunciar la frase cuando en su radio comenzó a sonar el colombiano Juanes con “La Camisa Negra”...