Radek Stepanek y Tomas Berdych no son Butch Cassidy y Sundance Kid, pero tienen en común con la pareja cinematográfica el sortear dificultades y compartir un mismo objetivo en la pista desde que comenzaran su andadura en la Copa Davis por BNP Paribas en 2003.
Empezaron su asociación en 2007 y, desde entonces, han sido pocas las ocasiones en las que no han triunfado de la mano. De hecho, solo Feliciano López/Fernando Verdasco, en la final 2009, han conseguido vencerles en el dobles.
Tomas Berdych está en pleno apogeo de su carrera, viene de ganar en Estocolmo y Montpellier y ha sido subcampeón en Winston/Salem y Madrid en la temporada 2012, se sienta en el sexto puesto del ranking y, como nunca antes, ansía hacerse con la Ensaladera de Plata.
Radek Stepanek puede que no haya tenido el mejor año en individuales, pero en cuanto se enfunda la camiseta checa parece recargarse cual pila alcalina. El de Karvina, que fuera top 10 en el pasado, cuenta con un muy respetable ranking 36 en individuales, y es 6º del mundo en dobles. Ha ganado este año el ATP World Tour Masters 1000 en Shanghai, el de Miami y el Abierto de Australia, todos ellos con Leander Paes, un clásico del dueto.
El método Navratil
Independientemente de sus rankings ATP, la pareja checa se compenetra como pocas y el capitán Jaroslav Navratil lleva explotando la fórmula varios años. Nomina a cuatro jugadores y sólo saca a Stepanek y a Berdych a la pista.
Lo ha hecho incluso cuando contaba entre sus filas a uno de los mejores doblistas del circuito, Lukas Dlouhy. En el banquillo se sientan también Jan Hajek y "un tal" Lukas Rosol, que consiguió sorprender al mundo por el gran partido que jugó contra Rafael Nadal en la última edición de Wimbledon. La estrategia de Navratil es que estos jugadores “comodín” jueguen con las series definidas, para que tomen contacto con la pista y el ambiente de la Davis. Ellos son el futuro.
Con el ejemplo del capitán Antonin Bolardt, quien consiguió ganar la final 1980 con tan solo Ivan Lendl y Tomas Smid, el método del actual técnico checo no parece ir desencaminado pues ya acarició el trofeo en 2009, dejando por el camino a Francia, Argentina y Croacia, antes de caer contra España en Barcelona. Incluso en 2010, la Serbia de Djokovic fue la única que pudo pararlos en la semifinal. El año pasado, sin Stepanek en la primera ronda, era el equipo kazajo, liderado por Golubev y Kukushkin, quien se encargaba de parar las intenciones checas con bastante más antelación de la esperada.
En la campaña 2012, República checa cuenta con un Berdych invicto en Copa Davis y con un Stepanek que ha sabido resolver en los momentos clave, a pesar de haber tenido que pelear los puntos con mayor dureza.
España es, de nuevo, el último obstáculo para conseguir el primer título desde 1980. Pero esta vez son los checos quienes eligen su pista favorita, la super rápida, y contarán con la mayor parte de la afición de su lado. España no es el mismo equipo. Tal vez David Ferrer sea el único veterano que formó parte de la final 2009. La posibilidad de una buena revancha parece sonreírles a los del este, pero bien que confiarse sería un error demasiado inocente. Saben que frente a ellos tienen al mejor equipo del nuevo milenio.
El dúo checo volverá a “cabalgar” a partir 16 de noviembre. Su destino, aún por definir.