Albert Costa conoce bien el triunfo de Copa Davis. Lo saboreó como jugador contra Australia en el Palau Sant Jordi de Barcelona en 2000, y como capitán en el mismo estadio en 2009, contra República Checa. Debutó en el equipo en 1996 y se retiró oficialmente en 2005. Tres temporadas después sufrió una metamorfosis que le convertiría en capitán.
“Mis mejores recuerdos de Copa Davis fue ganar en 2000. Era la primera vez en la historia que España conseguía ganar y fue una ilusión increíble”.
Como jugador, el leridano participó en 13 series y en su portafolio figuran grandes momentos: contra Israel, Suiza, EE.UU., Bélgica, Rusia o Croacia. Como técnico, Costa hoy juega un papel fundamental en el equipo.
“Tenemos a grandísimos jugadores comprometidos con la competición. Esperemos que en los próximos años se pueda volver a ganar. Jugar por tu país es siempre muy especial”.
2002 fue otro año importantísimo en su carrera. Alcanzó los octavos de fina en el Open de Australia, comenzó la temporada de tierra batida llegando a los cuartos en Montecarlo y la final en Barcelona. Tras ganar varios títulos, su gran momento no tuvo que esperar mucho y en la arcilla de París coronó rey de Roland Garros derrotando en su camino a Gustavo Kuerten, Corretja, y, en la final, a Juan Carlos Ferrero, el gran favorito.
Albert Costa es el primer protagonista de la serie Ídolos de Copa Davis producido en español.